Blanco, me invitas a entrar en mí, a parar y a recogerme. Ya me venías avisando con los cálidos colores del otoño. Puré de calabaza, té rojo, manta y los primeros fuegos en la chimenea. Me venías abrazando suavemente, susurrándome con el caer de las hojas que pronto ibas a llegar, y me ibas a invitar a entrar en la cueva, donde me abrazarías entre algodones. La cueva oscura, en la que tendré que estar atenta de cuidar bien mi pequeña llama interior, para que me mantenga cálida, aun cuando el frío queme, y seguir alimentándola, yo misma, cuando el sol ya no brille, para que no ceda y no se apague.

Blanco, lo sé, es la hora, de recogerme, de escucharme, de acurrucarme en el nido. Ha sido un año intenso, así que llegas antes de lo esperado, con tu silencio y tu pureza, para que pueda reposar en ella, y como cada año, entregarme a ti. Me invitas a hacerme pequeñita, una vez más, a escuchar a mi niña interior, a mi esencia más profunda e inocente. Creas un vaso donde posar y observar mis emociones, ver los cambios, y, finalmente, dejarme caer. Solo blanco, solo silencio, solo escucha. Pausa, antes de alcanzar y comenzar de nuevo. Antes de que los primeros rayos de primavera me empujen de nuevo a bailar en la hierba, entre el tintineo de las flores. Pausa, tiempo de mimos, muchos mimos. Tomar fuerzas, perspectiva, llenar la mochila. Recoges mi luna y la invitas a hablar, a que nos cuente.

Cuéntanos luna, ¿qué misterios esconde nuestra alma? Esta vez te presentas ante mí más grande que nunca, alta y brillante. Orgullosa de ser. De ser mi espejo, la luz que me alumbra en la oscuridad. Te muestras hermosa, para que no olvide tu presencia, tu fuerza, y cuánto te necesito en mí. Me invitas a llorarte, a contarte mis lamentos, y después le pones melodía a mi danza. Me invitas a bailar, a que baile mi tristeza, mi fragilidad, mi fuerza y mi alegría. Me muestras que cuanta más oscuridad te rodea, más fuerte es tu luz y más tierra alcanzas a alumbrar. Luna de plata, acúname, acúname y susúrrame… Sssshhh… Permíteme rendirme a tus pies una vez más, antes de sacar mis alas de fuego y elevar de nuevo el vuelo.

blanco

P.D.: Regalito inspirador

No te rindas- Mario Benedetti

No te rindas, aun estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo tambien el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.
Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.
Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos,
No te rindas por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque cada dia es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estas sola,
porque yo te quiero.

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