Gozo, luego existo

Así es, la vida es puro gozo. Dios, ¡cuánto me ha costado entenderlo! Pero ahora está tan claro… En otras entradas hablábamos de fluir… Pues bien, solo se fluye desde el gozo. Pero, ¡eh! No mal interpretemos, solo hay verdadero gozo cuando hacemos del llanto gozo, y de la ira y del miedo. Solo vivimos en gozo absoluto cuando entendemos que todas estas emociones son parte de nuestra experiencia humana. Lo natural es que estas emociones broten de nosotras y se manifiesten, y una vez entendido eso y permitiendo que todo se lleve a cabo de forma espontánea, ¡bam! Todo se convierte en puro gozo… Así es que… ¿sabéis cómo acabamos tan malitas en este mundo? Cuando intentamos controlar, actuar bajo imposiciones y obligaciones que en nuestro interior rechazamos. Es decir, cuando no actuamos en coherencia con lo que sentimos, entonces una controversia ocurre y se crea un bloqueo en nuestro interior. Imaginaos cuantísimos bloqueos acumulamos a lo largo de nuestra vida. ¡Imaginaos!

Visualizaros por un momento como una flor, una flor que comienza a crecer y en vez de dejar que se muestre en todo su esplendor, empezamos a cortarla, cada vez que algo nuevo brota lo cortamos y lo redirigimos a donde nosotras creemos que debe ir… ¿Cómo sería esa flor? Muy poco parecida a las que nos encontramos en la madre naturaleza… ¿no creéis?

Pues esas flores raras y castradas somos nosotras en este mundo loquito, amigas… ¡Ay, qué alivio verlo! Yo he tenido varios largos periodos de depresión, ¿sabéis? Sí, esa sensación de no querer salir de la cama en siglos, de no salir de casa y sentir pavor solo de pensarlo, que morir sea la idea más atractiva que pasa por mi mente y un largo etcétera. Estaba tan perdida… ¿Qué hacía yo aquí? Era mi principal pregunta. Ahora entiendo, lo mismo que todas, ni más ni menos, encontrarme. Sí, encontrarme. Encontrarme no es acertar con la carrera, tener un trabajo o caber en mis viejos vaqueros. No, encontrarme es tener claridad. Es entenderme y entender lo que me rodea, y creedme, no es tarea fácil. Yo no lo he conseguido del todo por ahora, pero al menos he visto la luz al final del túnel. Si echo la vista atrás, al inicio de los tiempos, a mis primeros recuerdos en este mundo, creo que lo que recuerdo son gritos, malestar y frustración a mi alrededor, interrumpido por ciertos momentos amorosos de calma y destellos de alegría. Llevo algo más de un año en terapia (algo que recomiendo a cualquiera interesada en ver la luz al final del túnel y/o ganar claridad respecto a quién es y qué hace aquí), y básicamente me he dedicado a sacar y sacar. Sacar el llanto, el grito, miles de palabras no dichas, los golpes al cojín, mi fuerza, mi vulnerabilidad… Sacar. Sacar y dar luz. Y después… después aceptar e integrar. Sí, así estamos hechas, un poquito de cal y un poquito de arena. Irascibilidad, sensibilidad, temperamento, dulzura… ¡que si no seríamos muy aburridas! Y me he dado cuenta de que estaba taaan enfadada con el mundo, con mi entorno, y al final… conmigo. Y es que nada era como yo quería…. Todo era prisas, obligaciones, negativas, restricciones… Y si sobra algo de tiempo, entonces, si acaso, está permitido relajarse y disfrutar… ¿Cómo? ¡Socorro! ¿Pero dónde me he metido? ¿Es una broma? ¿He nacido para esto? Creo que aborto misión… ¿Hola? ¿Alguien por ahí arriba? ¡Abortando misión! Corto y cambio. ¡Abortando misioooón!!! Hasta que entendí… Que todo eso que vi al principio no era obligatorio… ¡Yupiiii! ¡Que no es obligatorio! Y así comienza el milagro, de veras que es como un milagro… Cuanto más saco mi enfado y frustración, más veo mi luz, mi belleza y mi capacidad creativa. ¡Sí! Cuando sacas de una cosa hay más espacio para otra, como en un armario, ¿entiendes?

Pero claro… Lo que no vale es quejarse y ya. Mierda de mundo, y ya. Ahí está el asunto. Punto 1, mierda de mundo si observas solo la mierda. Si observas la gente linda que te rodea, los paisajes, las flores, el sol y la lluvia, su hijo el arcoíris… Ya no es tan mierda, ¿a que no? Punto 2, si no te gusta la realidad que te imponen, como digo, no es obligatorio, no… Solo una trampa. Pero salir de la trampa requiere esfuerzo. Claro, no confundas esfuerzo con sacrificio, el sacrificio es sufrimiento, el esfuerzo es echarle ganas y trabajo a lo que quieres conseguir. Esfuérzate por tus pasiones y descubrirás el gozo en el esfuerzo.

Así que… Pasos para salir del remolino de este mundo. Primero, darte cuenta de que estás en el remolino, si no, ¿cómo vas a salir? Segundo, recrearte permitiendo que tus flores y espinas naturales salgan a la luz. Tercero, crear un lugar a dónde ir cuando salgas del remolino. Es ahí donde entra el esfuerzo y donde le damos fuelle a la creatividad. Por fin, ¡bienvenida creatividad! Tal vez para crear tu nueva realidad, primero necesites saber qué es lo que te gustaría que hubiera en ella, creo que algunos artistas podrían ser un ejemplo de esto. Yo estoy en ese paso. Recuperando el gozo y permitiendo a mis flores brotar. ¿Te animas? Advertencia, es un camino para valientes… 😉


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