Otro motor para el cambio social

Últimamente me he sentido bastante distante a los movimientos sociales, tanto que incluso reconozco que me han producido cierto rechazo. El caso es que cuando abres la puerta del mundo de la meditación, de la paz, del bienestar general, de la fluidez vital… no hay vuelta atrás. Hace no demasiado abrí esa puerta, y como digo, no hay vuelta atrás. Así es que… de repente, pasé de sentirme emocionada y excitada en las manifestaciones o formando parte de ciertos movimientos sociales a sentirme incómoda en ellos, y poco a poco descubrí qué sucedía. Había abierto las puertas del positivismo, del creer que a veces las cosas buenas pasan porque sí, sin la necesidad de que haya una trampa por detrás. Del creer que a veces las personas buenas son buenas porque sí, sin tener intenciones ocultas. Del creer que otro mundo es posible, más bonito, basado en la confianza, la cooperación y el amor. Del descubrir que quererse a una no es egoísmo, sino que cuanto más se quiera una más amor podrá compartir con lxs demás. Y vi… que en algunas manifestaciones sale la rabia, el enfado y el odio de las personas. No lo juzgo, porque lo entiendo. La rabia suele ser la primera reacción a que te toquen las narices. Sin embargo, ¿acaso no es rebajarse a su nivel tratar de combatir lo cretino siendo igual o más cretino? ¿Acaso no resulta absurdo odiar el odio? ¿Combatir el odio con más odio? El odio reside en el miedo, y del miedo con más miedo no sé yo si puede salir algo positivo. Así, algunxs, hemos llegado a la conclusión de que la cuestión no es combatir el odio con más odio, no consiste en ser más hijo de puta que el hijo de puta que te ha tocado las narices, o que actúa de una manera incomprensible para ti. La cuestión, por muy cursi que pueda sonar, es combatir el odio con amor. ¿Que qué bonito pero que cómo se hace? Elevándose sobre el odio y el miedo. Elevándose tan alto que apenas te puedan tocar, y una se eleva siendo fiel a sus principios y valores, actuando con coherencia y consciencia. ¿Y eso de qué sirve para cambiar este mundo tan gris? Pues sirve porque el efecto dominó que se produce cuando llegamos a ese nivel es alucinante, y ¿sabes por qué? Porque te diriges a lxs que tienes delante desde el respeto, y creedme, cuando tratas a las personas con respeto la respuesta es muy diferente, porque generalmente también sale desde el respeto. Así es que, amigas y amigos, me he vuelto fiel defensora de aquella frase tan pragmática de esa persona tan grande, “sé el cambio que quieres ver en el mundo”, y sinceramente, es mucho más efectivo que enfadarse y patalear como una niña o un niño, aunque al principio no lo parezca. Por ello, os animo a… 1. ¡elevaros! ¡elevaros! ¡elevaaarooos! 2. ser el cambio que queráis ver en el mundo.